Vatios y Lumenes: cada cosa por su nombre.

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Hay dos conceptos en iluminación que con la llegada de la tecnología LED se han entremezclado: vatios y lúmenes. En múltiples ocasiones todos nos encontramos con clientes y proveedores que los mencionan indistintamente (muchas veces por comodidad), y por ello es interesante pararse y aclarar los conceptos. En una línea, podemos afirmar que:

 

  • Los vatios hacen referencia al consumo de la bombilla o de la luminaria.
  • Los lúmenes hacen referencia a la cantidad de luz que emite.

 

A priori no son conceptos que debamos confundir, pues no tienen excesiva relación entre ellos. Sin embargo, por convención, se suele hablar de “un proyector de 20 vatios”, “una esférica de 5 vatios” o “una lámpara de 40 vatios”.

Obviamente, se parte de la idea de que habrá una cantidad más o menos estándar de lúmenes por cada vatio de consumo.  Y por norma general, el rendimiento oscila entre los 80 y los 120 lumenes por vatio (repito, por norma general). Por lo que cuando alguien pregunta por una luminaria de “X” vatios, ya está estimando qué cantidad de luz aproximada va a tener, y en estos casos no va a haber grandes diferencias.

Sin embargo, cuando entramos a trabajar con luminarias profesionales, técnicas e industriales, este margen de rendimiento puede significar una diferencia de rendimiento enorme. No es igual que un proyector de 50W ofrezca  4.000 lumenes  que 6.000 lumenes. A la hora de realizar un proyecto, y generalmente acompañados de programas de simulación como DIALux, hemos de tener claro que cuando queramos hablar de consumo debemos referirnos a vatios, pero cuando queramos hablar de luminosidad debemos atender a los lúmenes.